MATHIAS GOERITZ, el genio de la monumentalidad a sus 100 aƱos
- FundarqMx
- 21 nov 2019
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Actualizado: 19 abr 2021
Sus estudios en arte le permitieron explotar su sensibilidad al mĆ”ximo dentro de las corrientes del expresionismo y comenzó sus escritos irónicos con un toque dadaĆsta.

El próximo 4 de abril, se cumplen 100 años del nacimiento de Werner Mathias Goeritz Brünner, en la ciudad de Danzig, Alemania. Dedicamos nuestra columna a este personaje en la historia de la plÔstica mexicana del siglo XX.
Goeritz fue un hombre polifacĆ©tico, polĆ©mico, irónico, sensible y con una insaciable sed creadora que llevó a nuestro paĆs a ser vanguardia en las artes, gracias a sus magnĆficas aportaciones en la academia y en su carrera profesional, la cual aĆŗn puede observarse en importantes edificaciones del paĆs.
Toda su infancia y gran parte de su juventud la vivió en BerlĆn. Desde muy pequeƱo, y gracias al fomento de su padre, tuvo el interĆ©s por conocer las corrientes y vanguardias artĆsticas que lo rodeaban y es a partir de 1934 cuando comienza a pintar de manera autodidacta.
A pesar de comenzar sus estudios en Medicina, GoeritzĀ comprendió pronto que su vocación era la expresión artĆstica en diversas expresiones: letras y diseƱo, pintura, escultura y arquitectura, en donde influyó de muy diversas formas.
Sus estudios en arte le permitieron explotar su sensibilidad al mĆ”ximo dentro de las corrientes del expresionismo y comenzó sus escritos irónicos con un toque dadaĆsta. Pero fue la Bauhaus āescuela de vanguardia dirigida por el arquitecto Walter Gropius-, la que terminó de abrir los ojos del artista.
Durante la guerra -en tiempos del nazismo-, trabaja en una galerĆa de arte, pero huye de aquella estrechez cultural y moral en busca de una libertad humana y creativa. Una vez en EspaƱa, funda la Escuela de Altamira impulsada por su fascinación al arte prehistórico y tambiĆ©n se dedica a pintar bajo el seudónimo de āMagoā (por la primeras silabas de su nombre y apellido).
La tensión y angustia que provocaba la Segunda Guerra Mundial en Europa lo hacen pensar en opciones de residencia mĆ”s lejanas y llega en 1949 a Guadalajara. Al poco tiempo funda junto con el arquitecto Ignacio DĆaz Morales la Escuela deĀ Arquitectura,Ā y comienza asĆ una estadĆa llena de retos con el nacionalismo en el arte derivado de los grandes muralistas mexicanos, pero a su vez lleno de proyectos propios, que hoy son de las obras mĆ”s reconocidas de Goeritz.
El legado teórico de Goeritz estĆ” fuertemente influenciado por la āGesamtkunstwerkā [el arte como totalidad], filosofĆa que se verĆ” reflejada constantemente en su obra. No podemos entender los conceptos deĀ ArquitecturaEmocional de Goeritz sin ver el lado profundamente humanista del artista que concebió la arquitectura no sólo como un fin, sino como un medio cuya finalidad era la emoción pura; de ahĆ sus reiteradas crĆticas hacia las modas pasajeras dentro del arte.Ā

Convencido de que debĆa existir un valor intrĆnseco para cualquier producción de arte, Goeritz recurre una y otra vez a lo que Ć©l llama āOración PlĆ”sticaā, que es la desesperación que sentĆa por recuperar los valores morales dentro de la estĆ©tica del arte. De esta forma rechaza la imposición delĀ funcionalismoĀ y la soberbia por āla razónā, caracterĆsticas de la creación en la dĆ©cada de los aƱos 50 y 60 del siglo XX.
Dentro de todo el proceso creativo de Goeritz hay un sentimiento de fe que a menudo se interpreta como un sentimiento religioso, pero no es asĆ. El artista busca siempre la emoción pura āuno de sus principios fundamentales-, pero tambiĆ©n querĆa establecer valores que sacudieran todas las tendencias y crĆticas superfluas y dejaran ver lo verdaderamente valioso del arte que comprende al artista como artesano y al arte como su herramienta.
Una de las grandes aportaciones de Mathias Goeritz al mundo fue ese grito de urgencia de āsocializar el arteā y sacarlo del frasco de su individualización. Desde su perspectiva, el espacio escultórico y la arquitectura debĆan de ser un trabajo en equipo que relacionara lo construido con el sentir del hombre en la urbe.
Pensaba que embellecer el espacio público no sólo ayuda al desarrollo estético de una ciudad si no también equilibra al hombre en su estructura bÔsica.
AsĆ recordamos al genio, al artista, al maestro y al hombre, agradeciendo el patrimonio cultural que dejó en nuestro paĆs como: Las Torres de SatĆ©lite, el PĆ”jaro Amarillo, el Museo Experimental El Eco, el altar de la Catedral de Cuernavaca y los vitrales de la Catedral de la Ciudad de MĆ©xico. Retó los lĆmites de nuestro entendimiento por medio de expresiones monumentales que nos hablan de aquello que Ć©l siempre buscó, la libertad humana.
Escrito por: Fernanda RodrĆguez, quien es gresada de la Carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, realiza los contenidos para redes sociales de FUNDARQMX.








