Más allá del CV: autoconocimiento y preparación psicológica para las primeras entrevistas laborales.
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Por: María Contreras

La transición de la universidad al mundo laboral es representativa de una época de cambios, incertidumbre y expectativas. Para muchos estudiantes buscando lugar en el mundo laboral por primera vez, conlleva un enfrentamiento a procesos de entrevistas, selección, evaluación y, en general, situaciones en las que deben comunicar sus capacidades frente a otras personas. Aunque la preparación que ofrecen los ámbitos académicos otorga conocimientos cruciales para ejercer una profesión, no siempre da las herramientas suficientes para ciertas preguntas propias de un proceso de selección: ¿Cómo hablo de mí? ¿Qué puedo ofrecer si todavía no tengo experiencia? ¿Cómo manejo los nervios? ¿Qué hago si me rechazan?
Esta transición propia de la edad no representa solamente un cambio de contexto, también es un proceso de comenzar una construcción de identidad profesional. La investigación acerca de esta etapa destaca lo importante que son algunas variables de carácter psicológico, como la autoeficacia, que viene siendo como la percepción que tiene un individuo sobre sus capacidades de organización y ejecución de labores necesarias para llegar a ciertas metas. En estudiantes y recién egresados, la autoeficacia se relaciona con la manera en la que enfrentan la búsqueda de empleo, la regulación de emociones y las conductas orientadas a conseguir un trabajo.
Desde esta perspectiva surge el taller “Más allá del CV: prepárate para tu primera entrevista laboral”, desarrollado desde una perspectiva psicológica y el desarrollo profesional. La propuesta parte de: prepararse para una entrevista laboral no es únicamente aprender a responder de manera correcta o tener un buen currículum, es también conocerse, el reconocimiento de las propias capacidades y la habilidad de comunicarlas de manera auténtica, clara y profesional.
La entrevista laboral como un espacio de comunicación
Cuando se piensa en una entrevista laboral, es común que se imagine como una especie de examen en la que el entrevistador tiene poder absoluto de decisión. Esta percepción aumenta los nervios y lleva a la persona a poner más energía en agradar que en comunicar quién es de verdad.
Pero una entrevista igual se puede comprender como un espacio en el cual se comunican dos aspectos. Las organizaciones buscan conocer a los candidatos, pero también los entrevistados tienen la oportunidad de conocer el entorno y considerar si el puesto, equipo y ambiente coinciden con sus expectativas e intereses.
Prepararse para la entrevista también requiere de aprender a hacer preguntas, como, por ejemplo, alrededor de los siguientes temas: principales responsabilidades, dinámicas de equipo, oportunidades de aprendizaje y siguientes etapas del proceso. Estas preguntas apoyan al candidato en la participación activa y que no solamente se dedique a demostrar que es indicado para la organización.
Adoptar esta perspectiva es importante para las personas que están comenzando su trayectoria profesional. En estudios recientes se ha confirmado la relación entre la identidad profesional, autoeficacia para entrevistas y la percepción de empleabilidad en estudiantes y egresados. La forma en la que un individuo se percibe a sí mismo como profesional se puede relacionar con la confianza que enfrenta la búsqueda de vacantes.
Ser profesional no significa dejar de ser uno mismo
Uno de los principales enfoques del taller es la autenticidad. Prepararse para una entrevista se puede volver en un intento por descubrir qué quiere escuchar el entrevistador; es común la memorización de respuestas o la proyección de una personalidad que no es representativa de la persona.
La autenticidad en contextos profesionales no equivale a decir todo lo que uno piensa o eliminar los límites de un entorno laboral. Significa hacer una presentación que sea congruente con “quien soy”, donde se reconocen las capacidades al igual que las áreas de oportunidad o en proceso.
Lo anterior es de suma importancia para los universitarios o egresados que se encuentran en el proceso de construcción de su identidad profesional. No es necesario presentarse como personas que saben todo; pueden comunicar que están comenzando, mostrar interés por aprender y explicar qué experiencias les han permitido desarrollar ciertas habilidades.
Una actividad principal del taller consiste en construir una mini presentación profesional de máximo 60 segundos, en donde se responde a la famosa frase: “Háblame de ti”. En vez de aprenderse una respuesta de memoria, se proponen los siguientes elementos: quiénes son, qué hacen actualmente, cuáles son algunas de sus fortalezas y qué buscan aprender y aportar. Esta actividad da espacio para transformar el autoconocimiento en narrativa profesional. Reconocer que una persona se puede organizar, es creativa o responsable es diferente a la habilidad de explicar mediante ejemplos concretos cómo ha desarrollado y aplicado esas cualidades.
¿Qué puedo ofrecer si todavía no tengo experiencia?
Un pensamiento común entre los estudiantes y recién egresados es: “No tengo experiencia”. No obstante, este pensamiento reduce la experiencia exclusivamente a un empleo formal y excluye actividades en las que se han desarrollado habilidades y herramientas.
En el taller se hace la propuesta de identificar tres experiencias significativas, que provienen de proyectos académicos, voluntarios, servicio social, actividades extracurriculares, concursos o diversas responsabilidades. Después se analiza qué habilidades se utilizaron para llevar a cabo las experiencias. Por ejemplo, la organización de presentaciones dentro de la universidad requiere de habilidades como la planificación, comunicación, trabajo en equipo y resolución de problemas.
El propósito no es exagerar las experiencias, sino aprender a reconocer las competencias que existen y existieron detrás de ellas. Así, la frase “no tengo experiencia” se puede traducir a: “Estoy comenzando mi trayectoria profesional, pero he desarrollado ciertas habilidades a través de experiencias académicas y personales”.
Esto viene siendo importante durante la transición universidad-trabajo, ya que las experiencias académicas y extracurriculares pueden añadir al desarrollo de recursos que después serán utilizados en entornos profesionales (Poulos et al., 2021).
Ansiedad, autoestima profesional y rechazo
Prepararse para una entrevista también implica prepararse emocionalmente. La búsqueda laboral puede generar nervios, incertidumbre y pensamientos como “No soy suficiente”, “Hay personas mejores que yo” o “No soy capaz”. Se convierte en un problema cuando el veredicto de un proceso de selección se comienza a usar como un medidor de valía personal. Una entrevista evalúa la compatibilidad entre una persona y una oportunidad específica; no es una evaluación absoluta de las capacidades de alguien.
Retomando la autoeficacia, resulta en confianza y persistencia relacionada con la búsqueda de un empleo (Somerville & Scholarios, 2015). Por eso, una parte del taller consta de identificar los pensamientos que surgen previo a una entrevista y buscar maneras más realistas de responder a ellos.
Por ejemplo:
“No tengo experiencia” → “Estoy comenzando mi trayectoria profesional, pero he tenido la oportunidad de desarrollar habilidades por medio de ciertas experiencias”.
No significa negar los nervios o repetir afirmaciones positivas sin fundamento una y otra vez, sino construir pensamientos más equilibrados, relacionales y orientados a la acción.
Ocurre lo mismo con el rechazo. Recibir un “no” puede ser frustrante, pero no tiene que significar que una persona no es capaz. Los procesos de selección dependen de diversos factores y de la congruencia entre las necesidades de la organización y las características de los candidatos.
Ante un rechazo, puede resultar útil preguntarse: ¿Qué puedo aprender?, ¿qué estuvo bajo mi control? y ¿qué puedo hacer diferente la próxima vez? Así, una experiencia negativa se puede convertir en una oportunidad de aprendizaje.
En conclusión
La preparación para una entrevista laboral requiere mucho más que conocer preguntas frecuentes o tener un currículum bien elaborado. Para una persona comenzando este trayecto, el proceso de selección puede representar uno de los primeros espacios en los que se comienza la construcción y comunicación de su identidad profesional.
El autoconocimiento, la autoeficacia, el manejo emocional y la comunicación se pueden convertir en herramientas importantes durante esta etapa. Prepararse no significa hacer el intento de convertirse en la persona que creemos que una organización quiere contratar, pero sí aprender a comunicar quién somos, qué hemos aprendido, qué podemos aportar y qué estamos dispuestos a seguir desarrollando.
Comprender que el candidato también puede hacer preguntas da espacio para recuperar la sensación de control durante el proceso. La entrevista no es solamente un espacio donde una organización decide sobre una persona; igualmente es una oportunidad para que las dos partes conozcan sus expectativas y determinen si existe una relación compatible.
Por último, comenzar una trayectoria profesional implica aceptar que habrá dudas, errores y, en algunos casos, rechazos. No tener experiencia no significa no tener capacidades, y recibir un “no” no define el valor profesional de una persona. El desarrollo profesional comienza antes de lograr el primer empleo: empieza cuando una persona aprende a reconocer sus recursos, identificar las áreas de oportunidad y comunicarlo de manera auténtica.
Ir más allá del CV significa reconocer que detrás de cada candidato existe una persona que está aprendiendo a presentarse ante el mundo profesional. Prepararse para ese momento no solo requiere herramientas técnicas, sino también espacios para conocerse, practicar, equivocarse y construir confianza en sus propias capacidades.
Referencias
Paulos, L., Valadas, S. T., & Almeida, L. S. (2021). Transition from university to the labour market: The impact of personal variables in graduates’ perceptions of self-efficacy. Social Sciences, 10(11), 406. https://doi.org/10.3390/socsci10110406
Ok-Somerville, B., & Scholarios, D. (2015). Career self-management, perceived employability and employment success during university-to-work transitions: A social cognitive career theory perspective. Zarzadzanie Zasobami Ludzkimi, 107(6), 33–60.
Zou, S., & Liu, L. (2026). The relationship between career adaptability, job search self-efficacy, and EFL college students’ employment anxiety: The perspective of proactive personality. Frontiers in Psychology, 17. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2026.1842585
Vieira, D. A., & Alves, R. F. (2025). Self-efficacy throughout higher education: A latent growth analysis. International Journal of Psychology, 60(1), e70005. https://doi.org/10.1002/ijop.70005
The dynamics of employability capitals for the transition to work: Career identity, cultural capital, job interview self-efficacy and self-perceived employability. (2024). Higher Education, Skills and Work-Based Learning, 14(4), 835–849. https://doi.org/10.1108/HESWBL-01-2024-0015






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