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¿Por qué y cómo el orden de los espacios nos afectan? Una explicación psicológica aplicada a la arquitectura

  • Foto del escritor: FundarqMx
    FundarqMx
  • hace 19 minutos
  • 5 min de lectura

Por: María Contreras


Las personas no reaccionan a los espacios únicamente por su función. La mayor parte de la experiencia del espacio sucede a nivel psicológico, a través de procesos que operan de manera automática. El color y el orden de los espacios son de los principales estímulos que activan estos procesos. No solo influyen en las sensaciones, sino también en la interpretación de un entorno y las conductas dentro de él. ¿Por qué tienen este efecto?


El color como señal psicológica y biológica


El impacto del color empieza en el sistema visual, pero no termina ahí mismo. La información cromática se procesa en el cerebro y se conecta de manera directa con las emociones, especialmente cuando hay relación con la supervivencia.

Desde una perspectiva evolutiva, algunos colores han servido como señales

- el rojo se asocia con la sangre, peligro o urgencia.

- el verde con vegetación, alimento y seguridad.

- el azul con el cielo o el agua, elementos estables del ambiente.


Estas asociaciones no son cien por ciento conscientes, pero afectan la manera en la que reaccionamos. Por eso, el rojo puede aumentar el estado de alerta o activación fisiológica, mientras que el verde favorece la recuperación del estrés.


A nivel cerebral, el color activa estructuras directamente relacionadas con la emoción, lo cual explica por qué el efecto es inconsciente y no se filtra para una interpretación racional.


El aprendizaje: el contexto moldea el significado del color


El cerebro asocia, por ejemplo:

- hospital → blanco → limpieza

- restaurantes → colores cálidos → apetito

- espacios laborales → tonos neutros → concentración


Estas asociaciones se van reforzando con el tiempo y se convierten en expectativas. Cuando un espacio cumple con ellas, se percibe como coherente, que hace sentido. Cuando no cumple con esas expectativas, puede provocar sensación de incomodidad o inestabilidad.


Esto explica por qué el mismo color tiene efectos distintos dependiendo del contexto. No es solamente el color por sí solo, sino que el cerebro ha aprendido lo que significa con base en la experiencia.


Orden espacial y búsqueda de certeza


Así como el color activa respuestas emocionales, el orden de los espacios responde a una necesidad cognitiva: entender su entorno.

El cerebro humano está diseñado para reducir la incertidumbre. Para hacer esto busca patrones, jerarquías y estructuras definidas y claras.


Cuando un espacio está organizado, el cerebro lo puede procesar fácilmente. Esto reduce la carga cognitiva, o sea, el esfuerzo mental que se necesita para hacer una interpretación.


Cuando un entorno nos confunde o está desorganizado:

- aumenta el esfuerzo de procesamiento

- disminuye la capacidad de concentrarse

- puede provocar tensión o incomodidad


Esto sucede porque el cerebro no está logrando anticipar lo que sigue o construir una imagen clara del espacio.


Foto: Architectural Digest Magazine Mexico, Casa Gilardi
Foto: Architectural Digest Magazine Mexico, Casa Gilardi

Cómo el cerebro “lee” un espacio: legibilidad


Kevin Lynch (1960) propuso que los espacios deben de ser legibles, comprensibles a simple vista.


Desde un punto de vista psicológico, esto requiere que el entorno proporcione información clara sobre:

- por dónde moverse

- qué zonas hay

- qué elementos son importantes


Cuando un espacio es legible, la persona no necesita pensar de manera activa en cómo usarlo. Se vuelve intuitivo.


Esto tiene un efecto directo en la sensación de control. Y el control que se percibe está profundamente relacionado con el bienestar psicológico.


Cuando el espacio compite con la mente


Otro factor es la atención. El cerebro tiene una capacidad limitada para procesar estímulos. Cuando un espacio tiene demasiados elementos como colores intensos, formas, objetos, etc., todos compiten por la atención.


Esto provoca lo que se conoce como sobrecarga cognitiva.


Cuanto más estímulo innecesario hay, es más difícil concentrarse, cuanto más claro y organizado esté un entorno, es más fácil enfocarse y poner atención Por eso, los espacios bien diseñados no solo se ven ordenados, sino también hacen que sean más fáciles los procesos mentales.


Color y percepción


El color y el orden espacial trabajan de la mano para construir unos significados.


El color permite:

- dirigir la atención hacia ciertos puntos

- definir zonas

- reforzar jerarquías


El orden espacial permite:

- definir relaciones entre elementos

- facilitar la orientación

- reducir ambigüedad


Cuando estos dos componentes están alineados, el cerebro puede procesar el espacio de manera rápida sin esforzarse, provocando sensación de claridad, comodidad y control. Cuando no están alineados, puede haber confusión o fatiga mental.


Foto: Robert Ramos, Recinto Modernista de San Pau
Foto: Robert Ramos, Recinto Modernista de San Pau

Vida diaria


Estos procesos ocurren de manera constante, inclusive en espacios comunes: En una casa, un entorno ordenado reduce el estrés porque disminuye la carga cognitiva; en una oficina, la claridad espacial mejora la concentración y favorece el rendimiento; en espacios públicos, la legibilidad y el uso del color facilitan la orientación y aumentan la sensación de seguridad.


Esto nos demuestra que el diseño de los espacios no solo tiene una explicación estética, es también una herramienta que tiene una influencia directa en la experiencia humana.


El efecto del color y del orden espacial tiene una razón, y esa razón es la experiencia humana y sus procesos cognitivos.

Los colores activan sistemas emocionales basados en la biología y el aprendizaje. El orden espacial responde a la necesidad de comprender un entorno y reducir la incertidumbre.


Juntos, estos elementos determinan la percepción, interpretación y experiencia de un espacio.


Diseñar con base en estos principios implica reconocer que la arquitectura no solo organiza materia, sino que interactúa de manera directa con nuestra mente.


Como extensión de esta reflexión sobre el impacto del color y el espacio, FUNDARQMX y Sherwin Williams invitan a participar en su Concurso para Talentos Emergentes, enfocado en propuestas que integren de manera intencionada estos principios en la arquitectura y el interiorismo.


Bases del concurso ¡Participa!


Bibliografía


Elliot, A. J., & Maier, M. A. (2014). Color psychology: Effects of perceiving color on psychological functioning in humans. Annual Review of Psychology, 65, 95–120. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-010213-115035

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Kaplan, R., & Kaplan, S. (1989). The experience of nature: A psychological perspective. Cambridge University Press.

Lynch, K. (1960). The image of the city. MIT Press.

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Vischer, J. C. (2007). The effects of the physical environment on job performance: Towards a theoretical model of workspace stress. Journal of Facilities Management, 5(3), 175–184. https://doi.org/10.1108/14725960710775097

 
 
 

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