Diseñar desde el juego: el legado de Achille Castiglioni a través de GiovannaCastiglioni

Una reflexión sobre el diseño, la creatividad y las historias que existen detrás de los objetos cotidianos.
Créditos de imagen: Cortesía Asuntos del Disain
“If you enjoy life, you enjoy work”. Con esta frase, Giovanna Castiglioni, hija del
reconocido diseñador italiano Achille Castiglioni y directora de la fundación que conserva
su legado, compartió una manera de entender el diseño que va más allá de la creación de
objetos. Durante una conferencia realizada en la universidad de CENTRO, Giovanna
presentó una visión en la que la curiosidad, el humor y la experimentación forman parte
fundamental del proceso creativo, demostrando que el diseño también puede surgir del
juego y de las experiencias más cotidianas.
Achille Castiglioni fue uno de los diseñadores italianos más importantes del siglo XX.
Durante los primeros años de su carrera trabajó junto a sus hermanos, desarrollando
proyectos que iban desde lámparas y mobiliario hasta exposiciones e intervenciones en
espacios públicos y privados. Su trabajo se caracterizó por encontrar nuevas posibilidades
en objetos comunes, cuestionando su funcionamiento y transformándolos en piezas que
combinaban utilidad, sencillez y creatividad.
Una de las cosas que más me llamó la atención fue la manera en que Giovanna habló de su
familia y de la relación que tenía con el trabajo de su padre. Aunque ella estudió geología y
su hermano medicina, ambos crecieron rodeados de un ambiente creativo en el que el
diseño estaba presente constantemente. Recordó también el papel de su madre, a quien
describió como una persona más seria, encargada de mantener cierto orden dentro de una
familia que siempre estaba jugando. A pesar de no ser tan visible, fue una figura
fundamental detrás del trabajo de Achille.

Actualmente, Giovanna se dedica a conservar y compartir las historias de las creaciones de su padre. Hace aproximadamente veinte años abrió al público su antiguo estudio en Milán,
un espacio que hoy recibe visitantes de distintas partes del mundo mediante reservaciones. Sin embargo, explicó que su intención nunca fue convertirlo en un museo convencional. El lugar conserva el carácter de un espacio de trabajo, compuesto por cuatro habitaciones llenas de libros, objetos, prototipos y recuerdos que permiten entender no solamente los
resultados, sino también los procesos detrás de cada diseño.

Durante la conferencia presentó distintas piezas que reflejan la filosofía de su padre. Una de ellas fue la lámpara Luminator, un objeto que demuestra cómo el diseño puede reducirse a sus elementos esenciales sin perder su identidad. Para Castiglioni, los objetos debían ser funcionales, pero también poéticos, capaces de generar una experiencia o transmitir una idea más allá de su utilidad inmediata. Giovanna relacionó esta manera de trabajar con la importancia de las manos y el corazón como base de cualquier proceso creativo.

Otro ejemplo particularmente interesante fue el asiento Sella, de 1957, diseñado para realizar llamadas telefónicas breves. En una época en la que las llamadas eran costosas, el objeto proponía una posición inestable y poco cómoda que obligaba al usuario a mantenerse en movimiento, evitando que permaneciera demasiado tiempo sentado. Lo que inicialmente podría parecer un error ergonómico era, en realidad, una decisión intencional. Este ejemplo demuestra cómo una pieza de diseño no necesariamente busca responder a los criterios convencionales de comodidad, sino que también puede cuestionar nuestros hábitos y comportamientos.

Giovanna insistió en que conocer las historias detrás de los objetos es fundamental para comprenderlos. Cuando solamente observamos su forma o función, podemos perder el mensaje original y las intenciones de quien los diseñó. Esto se reflejó también en las anécdotas relacionadas con la famosa lámpara Arco, diseñada por Achille y Pier Giacomo Castiglioni, cuya estructura permite iluminar una mesa desde arriba sin necesidad de colocar una lámpara de techo. Su base de mármol de Carrara incorpora una perforación que facilita moverla mediante una barra. Cada elemento responde a una necesidad específica y demuestra cómo una solución aparentemente sencilla puede surgir de observarcuidadosamente un problema cotidiano.
A lo largo de la plática aparecieron otros ejemplos que mostraban el sentido del humor de
Achille y su capacidad de reinterpretar objetos existentes. Desde propuestas relacionadas
con lámparas y objetos portátiles hasta ejercicios de transformación formal, Giovanna
explicó que siempre es posible traducir un objeto en otro. Esta idea me pareció
especialmente relevante porque plantea el diseño como un proceso abierto, en el que
observar, experimentar y reinterpretar puede ser tan importante como inventar algo
completamente nuevo.
También habló de Achille 100, una exposición realizada como homenaje por el centenario
de su nacimiento, en la que distintos diseñadores italianos participaron con propuestas
dedicadas a su legado. Entre las historias más personales mencionó un pequeño flipbook de
un perro salchicha y un proyecto de lámpara que desarrolló junto a su padre. Estas
experiencias permiten entender que la creatividad de Castiglioni no estaba limitada a los
encargos profesionales, sino que formaba parte de su manera de vivir.

Uno de los últimos proyectos que presentó fue un lápiz diseñado por Achille, cuya
producción se retomó después de su muerte gracias a la colaboración de Giovanna con un
estudiante de Bolonia. Mediante impresión 3D, el objeto pudo materializarse a través de un
proceso de fabricación por capas que permite producirlo en aproximadamente tres horas.
Este ejemplo muestra cómo las nuevas tecnologías pueden recuperar ideas del pasado y
darles una nueva vida, manteniendo vigente el pensamiento de un diseñador incluso
después de su muerte.
Más allá de los objetos presentados, considero que lo más importante de la conferencia fue
entender que el diseño no comienza necesariamente con una forma, sino con una pregunta,
una observación o incluso una broma. Giovanna transmitió la importancia de disfrutar el
proceso creativo y de mantener una actitud curiosa frente a lo que nos rodea. Su manera de
contar las historias de su padre demuestra que detrás de cada objeto existe un contexto que
explica por qué fue creado de determinada manera.
Al final, la plática en CENTRO fue una oportunidad para reflexionar sobre cómo
entendemos el diseño. Muchas veces nos concentramos en la forma, la materialidad o la
función de un proyecto, dejando en segundo plano las experiencias y las ideas que lo
originaron. El trabajo de Achille Castiglioni nos recuerda que diseñar también implica observar la vida cotidiana, cuestionar lo establecido y encontrar posibilidades donde
aparentemente no las hay. Como mencionó Giovanna, la luz representa buena energía, y de
cierta manera esa misma energía es la que continúa transmitiendo el legado de su padre:
una forma de crear en la que el trabajo, la curiosidad y el disfrute de la vida están
profundamente relacionados.






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